Foto @sefutbol: Ignacio Quereda, seleccionador nacional

Las carencias e inmovilidad del seleccionador Ignacio Quereda lastraron a las jugadoras

Bárbara Quesada (@barbarquesadav) | Canadá

Varios fueron los despistes que alejaron a la Selección española femenina del sueño de los octavos, fase que hubiera sido ideal para seguir soñando en grande. Las jugadoras, haciendo gala de su habitual comportamiento ejemplar, pusieron la autocrítica por delante de todo. Una circunstancia que no ha impedido que, más tarde, hayan señalado otros fallos, seguramente mucho más importantes y decisivos, todos ellos ajenos a ellas, en un contundente y directo comunicado. Por su parte, Ignacio Quereda, seleccionador nacional, aseguró que “la situación mejorará en un futuro”. Y ahora yo me pregunto, ¿piensa realmente que le creemos?

27 años en el cargo del seleccionador
Tras las declaraciones de Vero Boquete en ‘El Partido de las 12’ de COPE criticando la falta de preparación y la escasez de ayudas que recibe esta Selección de la RFEF, todos podíamos olernos que algo grande iba a ocurrir. Y así ha sido. La 23 internacionales lanzaban un comunicado este viernes 19 de junio pidiendo un cambio en el cuerpo técnico, pidiendo lo que la mayoría de aficionados al fútbol femenino lleva reclamando desde hace mucho: la salida de Ignacio Quereda.

Son 27 años los que Quereda lleva al cargo de la Selección. Y no se han hecho las cosas bien. Las comparaciones son odiosas, pero cualquier otra Selección ha tenido una preparación notablemente mejor que la nuestra. Y todo viene desde arriba. La previsión no se hizo con acierto y, finalmente, lo pagaron las chicas. Unas jugadoras con talento y capacidades para llegar mucho más lejos.

Pobre preparación y escasa reacción
Quereda ha sido muy criticado por sus actuaciones previas al Mundial, tanto por la lista definitiva -ausencia de delanteras con espectaculares registros esta temporada-, como por los métodos de entrenamiento. A las jugadoras les ha faltado físico fruto de su mala planificación, entre otros factores.

También fue sonrojante la hoja de ruta ideada por Quereda, de forma directa o de forma cómplice con la Federación, para nuestro primer Mundial. En lugar de apostar por rivales reales, se jugaron los partidos más amistosos posibles: entre las propias jugadoras españolas. Quereda obvió un elemento clave para cualquier selección, pero sobre todo para una a punto de debutar en un Mundial: la competición, el enfrentarse a rivales de verdad. España jugó su último amistoso dos meses y un día antes de debutar ante Costa Rica. El presupuesto de la RFEF es de 111 millones de euros; el de la Federación de Costa Rica, de 8 millones, y jugó cuatro amistosos los últimos 15 días antes de debutar en Canadá. Los datos son más que significativos.

A Quereda le ha faltado reacción y conocimientos. El cuerpo técnico no preparó con las adecuadas y pertinentes sesiones de vídeo el estudio de las rivales. A Quereda se le acusa de un inmovilismo alarmante del que sólo se alejó para hacer experimentos desastrosos, cuando menos se aconsejaba, a la hora de la verdad. Cabe recordar, en este sentido, las pruebas que realizó ante Costa Rica. Un despropósito, todo ello, que debería hacerle pensar en dimitir, si bien sus jugadoras ya se lo han pedido claramente.

Foto: @sefutbol

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